No sé qué pensarán, pero todos somos algo Snoopys, ¿no?.
Esta semana divagaba con un filósofo y como tal sobre el sentido de la vida y miserias varias cuando, en un arrebato luminoso, dejé el libro, abandoné al ilustre profesor, me dirigí a la biblioteca, coloqué el índice al comienzo de la letra s y seguí su rastro hasta detenerse en Schulz. Por qué indagar a través de textos complejos cuando la palmaria verdad se encuentra a golpe de tira.
Snoopy
- Chucho alimentado por su dueño, un inconsciente enano cabezón, Carlos marrones.
- Mientras se le suministre comida a Snoopy le resbala lo que suceda al mundo o a su propio dueño del que no tiene interés alguno en informarse lo más mínimo. De él, no conoce ni su nombre. Sin embargo, si el almuerzo se retrasa diez segundos se angustia vitalmente
- Fantasea con la idea de que es un eminente cirujano, un reconocido abogado, un gran literato o un as del aire en la I Guerra Mundial entre otras muchas actividades
- Vive en una casita
- Su gran amigo es un pájaro al que no entiende nadie
Claro que también es posible identificarse con otros personajes.
Carlitos Brown
- ¿Quién no se ha sentido, en algún momento, o en muchos momentos, poseedor de semejante apellido?
- Como su chucho (no sabemos quién imita a quién), fantasea en ocasiones. Su obsesión es ganar un partido de béisbol con su mediocre pandilla, pero no lo conseguirá nunca
Peppermint Patty; de la que podría decirse que no es que no le interese el mundo, sino más bien al mundo no le interesa lo que pueda decir. Sus afirmaciones son siempre equivocadas.
Spike, el hermano del chucho. Un sabueso que vive en el desierto rodeado de millares de mudos amigos, los cactus, que además pinchan. ¿De verdad que no hemos sido, somos, algo Spike?
Podría seguir: Marcia, Canicas, Sally, Linus, .... Pues sí, he hecho bien escogiendo a Schulz, pero ahora estoy depre. Y es que esto del espejo es muy duro.
lunes, 8 de octubre de 2007
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